Bueno, bueno... probando, probando.

Lo difícil de un día fácil son los pensamientos que echamos al mundo, fuera de nuestro ser y cual si fuera vomito de la niña del exorcista o de la Papita cuando comía chicharrón a los 6 meses (obvio no!). Y como somos tan irresponsables, ahí los dejamos flotando como poposita en canal de Venezzia. Ni más ni menos, pinche viaje tan caro y solo para oler apestosidades... jajaja.
Pues nada, aquí estoy nuevamente; me limpiaron las lágrimas y me sacudieron las pompitas de tierra y me echaron a jugar otra vez. Me dijeron "¡no llore, juegue!" y ni tarda ni perezosa me estoy aventando en la resbaladilla, mientras todos esperan a que me rompa la madre por el impulso y por la terquedad de dejarme ir por la vida como gorda en tobogán.  Pero no pasa nada, en estos momentos estoy muy feliz.
Claro, ahora debo ver tantísimos detalles que antes me valían queso y que por eso ahí me tienen, en el lugar donde estoy: el pantano de la desorganización. No pasa nada, ya dije. Está es una estación de paso y mi tren va cargado de emociones positivas, planes en concreto y mucha felicidad.
Ya vendré a platicarles como me fue con las compras, las mudanzas, los momentos donde quiero llorar y me aferro a una cucharita para no perder la cordura (¡Mi cucharita!).
Ya sabrán en su momento cómo aprendí a administrarme (en su momento, porque aún sigo tronándome los dedos por las pinches deudas), como logré convertirme en la madre del año y en la mujer súper empoderada, pero culta, pero romántica, pero ejecutiva, pero abogada milporcientoguapa, etc.... todavía no, ni se emocionen. Ahorita lloro porque se me tapa el baño, porque hay goteras, porque no tengo muebles, porque mis hijos lloran y se enferman y porque soy un desastre como jefa de familia... pero son etapas y me amo y me tengo paciencia.
Así que aquí los espero, para seguir riendo con una taza de café y un libro (bueno, chingao, sin libro!) y cerrar los ojos para seguir planenando la vida perfecta, esa que cada uno va tejiendo con sus mejores intenciones y sus mejores herramientas.
Bon soir, mes amies!

Comentarios